Nota Crítica: Crónica de una muerte anunciada

16.10.2013 19:09

                                             Un destino ineludible

                                               

 

El asesinato de Santiago Nasar fue, desde el principio de la obra, una certeza; sus primeras líneas anticipaban cual sería el funesto destino del personaje central.

“El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo.”1

Así comienza, y desde allí en más todo gira en saber cómo y cuándo se llevará a cabo el asesinato, sorprendente por el hecho de que no pudo evitarse,

Por este inicio la novela es poco convencional, ya que aún conociendo el final, esperamos que este cambie y que no se cumpla el destino fatal que se anuncia desde la primera frase. El lenguaje te atrapa en una atmósfera agobiante, que mezcla realidad con fantasía, siempre con la sensación irremediable de un destino sombrío que quieres evitar aunque sepas que es imposible.

< "La semana anterior había soñado que iba solo en un avión de papel de estaño que volaba sin tropezar por entre los almendros", me dijo. Tenía una reputación muy bien ganada de intérprete certera de los sueños ajenos, siempre que se los contaran en ayunas, pero no había advertido ningún aciago en esos dos sueños de su hijo, ni en los otros sueños con árboles que él le había contado en las mañanas que precedieron a su muerte.>2

El joven “ajusticiado” por los hermanos Vicario muere, porque está destinado a morir, y ese destino es irrevocable, está por encima de lo que pueden hacer los humanos.

Esta idea de destino como una fuerza de la que los personajes no puedes escapar, es propia de García Márquez, su principal obra, “Cien años de soledad” gira en torno a la misma idea, pero en este caso es una familia entera, los Buendía, la que tiene escrito el destino; el autor además muestra como las fuerzas de éste  se confabulan contra el hombre para imponer sus designios.

“Sobre todo, nunca le pareció legítimo que la vida se sirviera de tantas casualidades prohibidas a la literatura, para que se cumpliera sin tropiezos una muerte tan anunciada”.3

Anque no todos crean en el destino podemos observar en diversos textos y libros de autores famosos e incluso en algunos casos de la vida cotidiana, como se sobrepone a todo siempre y termina ocurriendo a pesar de todas las precauciones tomadas por las personas involucradas. 

Esta obra es un excelente ejemplo para demostrar esto. A lo largo del libro podemos ver como Santiago Nasar, un tipo bastante soñador, alegre, pacifico y de corazón fácil; es acuchillado por los hermanos Vicario a pesar de las múltiples advertencias y cautelas por parte de sus conocidos.

Todos los personajes que tratan de prevenir del crimen al protagonista, son sutilmente apartados por circunstancias imponderables o por casualidades.

En este aspecto, Crónica de una muerte anunciada se puede comparar con clásicos de la literatura universal como lo son: Edipo rey, de Sófocles, y La vida es sueño, de Calderón de la Barca.

 En Edipo Rey se observa una actitud de inconformismo frente al destino, Edipo intenta rebelarse contra dicha fuerza, pero no consigue zafarse del camino que ha sido trazado para él. Este personaje siempre estuvo signado por el destino presagiado por los oráculos. Antes de su nacimiento el oráculo anuncia que este le dará muerte a su padre y se casará con su madre. Edipo intentó alterar el curso de su destino, y sin embargo, terminó trágicamente cumpliéndolo.

La vida es sueño, relata  también sobre el destino que se impone en el hombre aunque este quiera lidiar con su propia vida. La trama sugiere que Segismundo es concebido como un príncipe destructor, las estrellas así lo habían advertido a Basilio en su nacimiento. El rey lo toma en cuenta más allá de que se tratase de su hijo, exiliándolo a la prisión, intentando quebrar las reglas que esta “fuerza desconocida” había impuesto. Sin embargo, este acto es precisamente el que causa que su hijo se vuelva la persona peligrosa que el cielo le prometió que sería.

Estos dos clásicos de la literatura, aunque presentan varias diferencias en el tratamiento del “destino” como un tema transcendental, (ya que Edipo, llega a conocer el designio que los oráculos le deparaban e intenta cambiarlo aunque sin éxito; Segismundo, por su parte también se da por enterado y tiene la suerte de no terminar en desgracia) resaltan, al igual que esta novela del escritor colombiano, que la fatalidad ha decidido el fin de los personajes, y que aunque intenten huir de tales situaciones no lo conseguirán, todo lo que puedan hacer es en vano, y sólo conseguirán que el conjunto de sus actos y de la casualidad, traigan como resultado el cumplimiento de aquello que quisieron evitar.

 

 1Crónica de una muerte anunciada, Editorial Diana-México, 1995-Pág. 3

2 Crónica de una muerte anunciada, Editorial Diana-México, 1995-Pág. 3

3Crónica de una muerte anunciada, Editorial Diana-México, 1995-Pág. 100